·Isabella·
Una patada de Julie me despertó. ¿Y este dolor de cabeza? Ni toda la caja de aspirinas me calmaría este dolor. Rápido me di cuenta que ella seguía durmiendo, y que probablemente me había dado sin querer. Me levanté despacio de la cama para no despertarla y bajé al salón.
-Buenos días mamá.
-¿Buenos días? Dirás buenas tardes- miré el reloj que hay encima de la puerta del salón; marcaba las cinco y cuarto.
-Buenas tardes entonces. ¿Hay algo de comer?
-Claro que si. Camelia te preparará algo.
Camelia es nuestra asistenta. Papá la contrató hace tres años, y desde entonces es como una segunda madre para mi.
-Buenos días Camelia, ¿hay algo de comer?
-Buenos días cariño.¿Qué te apetece?
-Lo que sea, tengo un hambre...
-Qué cara me traes. Os oí llegar a ti y a la señorita Laurent a las ocho, ya estaba trabajando. ¿Qué tal la noche?
-Bastante bien Camelia, gracias por preguntar.
Subí las escaleras a mi habitación, abrí la puerta suave para no despertar a Julie, pero para mi sorpresa ya estaba despierta.
-Buenas tardes, bella durmiente, ¿ha dormido usted bien?- estaba sentada en la cama y me miraba con la mano en la cabeza.
-Tía, ¿tienes el mismo dolor de cabeza que yo?
-Creo que si. Traigo ensalada de pasta, ¿quieres?- abrí el tuper y saqué dos tenedores.
-¿De Camelia no? Por supuesto, la comida de esa mujer debería estar catalogada como maravilla del mundo. Aunque siga llamándome señorita Laurent, después de tres años.
-Ya sabes como es, siempre tan educada.
-Menos mal que hay alguien educado, porque tú...
-¿Yo qué? ¿A caso no soy educada?
-Lo que tú eres es una creída.
-¿Y eso a qué viene, Julie?
-¡Og, qué asco de champán barato! Por favor camarero, traiga un champán del bueno que mi tarjeta está tan llena que va a explotar. ¡Oh, puedo invitaros a todas las botellas de champán caro que queráis!-Julie me imitaba exagerando, como siempre, con la boca llena de pasta.
-Lo primero, cierra la boca cuando estés comiendo, no es muy agradable ver cómo masticas. Lo segundo, yo no dije todo eso. Y lo tercero, si tengo dinero para permitírmelo, ¿ a caso es un delito decirlo?
-Claro que no Isabella, no es un delito, pero no puedes ir por la vida así. Y con así me refiero a dejando a todo el mundo por los suelos con tu alto estatus social, muñeca. Menos mal que yo sé que en el fondo tienes un buen corazón, si no ya te hubiese mandado a paseo hace muchos años.
Pronto terminamos de comer y Julie se vistió para irse a su casa. La acompañé a la puerta, donde la esperaba Christopher con el coche en marcha.
-Háblame cuando llegues a casa- le dije, mientras entraba al coche.
-Prometido. Ah, por cierto, deberías llamar a los chicos para quedar con ellos este finde, ¿no?
-¿Y por qué debería de llamar yo? Sabes perfectamente que yo no llamo a ningún chico, son ellos los que me llaman a mi.
-Ya, ya lo sé. Esperaba que por una vez en la vida lo hicieses, pero tu orgullo es demasiado enorme como para hacer eso. ¡Chao Bella!
-Eres una...- No me dio tiempo a decir nada más, porque el coche ya estaba en marcha y Julie se reía de mi por la ventanilla-... asquerosa.
·Harry·
Me lo imaginaba. Era el primero en despertar, si es que son unos vagos. Me levanté de la cama, y miré a Niall, que estaba durmiendo en la cama de al lado. Aquel piso parecía de todo menos un piso; dos camas en medio del salón, una cocina que siempre está manga por hombro, desordenada, una habitación llena de pósters de fútbol donde duerme Louis, y luego está la habitación de Liam, que había sido listo y se la había pedido para él; ordenada, limpia, siempre con olor a ambientador.
Entré en la habitación de Louis con cuidado para no despertarle, y saqué de su armario un silbato. Lo metí en la boca, y empezó a salir el horrible pitido que nos ensordece a todos. Rápido todos se despertaron y yo dejé el silbato en su sitio para irme corriendo al baño.
-Sal de ahí Harry, te voy a matar- las amenazas empiezan por parte de Louis.
-No pienso salir de aquí- dije riendo.
-Necesito entrar- siguió Liam.
-Te aguantas.
-Vamos, te prometo que si sales no te haremos nada- éste era Niall.
-¿Creeis que soy tonto o qué?
-De verdad, sal Harry, que tengo que entrar.
Abri la puerta y Liam me empujó rápidamente a un lado para pasar, y seguidamente los chicos se me tiraron encima.
-La próxima vez que se te ocurra hacer eso te juro que te corto los rizos Styles- Niall me pegaba puñetazos en el brazo.
-A ver si aprendes a pegar Niall, que me estás haciendo cosquillas.
Entre tanta tontería, mi móvil sonó y me libré de los demás para poder cogerlo. Era un número desconocido.
-¿Sí? ¿Quién es?
-¡Hola Harry, soy Julie!
-¡Julie! ¿Qué tal? Lo siento, aún no había guardado tú número y no te conocía.
-Tranquilo, no pasa nada. Llamaba para deciros...
-Un momento- la interrumpí- voy a poner el altavoz para que te escuchen los demás. Puse el altavoz y rápido los chicos empezaron a saludarla.
-¡Hola chicos! Bueno, a lo que iba, llamaba para preguntaros si os apetece quedar este fin de semana a tomar algo con Isabella y conmigo.
-Claro que sí guapa- se adelantó Louis- ¿ qué os parece en la cafetería 'Monet'? Vamos mucho por ahí, si os queda cerca...
-Me parece genial, nos queda un poco lejos pero iremos en coche. ¿Hasta el sábado entonces?
-Hasta el sábado Julie- le contesté- te mandamos un mensaje con la hora más tarde.
[...]
-¡Camarero, cuatro cervezas por favor!
Como no teníamos nada que hacer, decidimos ir al bar de la calle de enfrente a tomar algo.
-Me parece raro que quedemos con Isabella y Julie y ninguno de vosotros haya dicho nada aún sobre ellas- empezó Liam.
-¿Y qué quieres qué digamos? Si casi ni las conocemos, danos un poco de tregua amigo- contestó Louis- solo te puedo decir que Isabella me parece un poco...
-¿Creída?- dijimos los cuatro a la vez.
-La verdad es que sí, pero bueno, igual en el fondo es buena persona, quién sabe- intenté decir algo bueno de ella.
-Tú siempre intentando ver el lado bueno de todo el mundo, rizos.
Una vez en casa, le envié un mensaje a Julie:
"El sábado a las siete en el 'Monet' ¿os parece bien? Por cierto, también irá la novia de Liam."
·Isabella·
-Entonces, ¿se confirma lo de Ashley y Ben?- Julie y yo hablábamos por teléfono, bueno, más que nada un poco de cotilleo antes de dormir.
-Por lo visto sí. Yo no entiendo cómo después de haberle avergonzado delante de todo el mundo, se rebaja a volver con ella. Ese chico es un poco ret... espera un momento, que me acaba de llegar un mensaje... Bien, es un mensaje de Harry, hemos quedado con ellos este sábado en el 'Monet'
-Al final les has llamado,¿verdad?
-Pues si, a mi no se me caen los anillos por llamar a ningún chico como a tí
-Si les llamas, piensan que te tiene a sus pies, y a mis pies siempre están ellos.
-A veces eres insoportable, Bella.
No falla, me llama Bella y se va. Es que un día de estos la voy a matar.
Me puse al ordenador, quería ver si tenía correos de algunas tiendas de ropa, pero no tenía nada. Me recosté en la silla del escritorio hasta que ya no bajaba más. Bajé a cenar con mis padres y al rato ya estaba otra vez en mi habitación, tumbada en la cama leyendo la nueva VOGUE.
[...]
El día siguiente lo pasé entero en mi habitación, haciendo unos trabajos que me quedaban por terminar para la universidad, y repasando para los exámenes de enero.
No puedo estar más enamorada de mi carrera. Desde hace tres años decidí que quería encaminar mi vida a la moda, y conseguí entrar en la carrera de Diseño de moda en la universidad privada. Bueno, el dinero no supone un problema para mi familia.
El sábado por la mañana me levanté a las nueve, para desayunar y salir a correr antes de estudiar. El parque privado de la urbanización es idóneo para salir a correr. Es enorme, lleno de árboles y con un estanque.
Al abrir la puerta de casa, el aire frío de enero me recorrió todo el cuerpo. Me echaría atrás solo de pensar que me voy a congelar a los cinco minutos de empezar, pero este cuerpo no se mantiene solo.
Al principio me costó un poco, por el frío, pero rápido entré en calor gracias a las dos camisetas, el jersey y la sudadera que llevaba encima. A la media hora volví a casa, aún tenía que terminar unos trabajos y seguir estudiando, y por la tarde habíamos quedado con los chicos.
Volví a casa, me duché, y me puse a estudiar. Cuando me di cuenta, eran las cinco de la tarde, y aun no había ni comido. Bajé rápido a la cocina, donde Camelia me había preparado la comida. Comí rápido y subí a mi cuarto a prepararme.
A las seis oí el timbre de la casa sonar, y como no, era Julie.
-Toc toc, ¿se puede?
-Pasa Julie, estoy vistiéndome.
-Oye, que no vamos al preestreno de una película, que vamos a tomar algo eh.
-Ni que llevase un vestido de gala, solo me he puesto un vestido y unos botines.
Me gusta arreglarme, y eso lo sabe todo el mundo. Me gusta marcar la diferencia con mi ropa, y me encanta probarme mil conjuntos antes de elegir lo que me voy a poner.
A las siete menos cuarto salimos de casa, y Christopher ya nos estaba esperando con el nuevo coche de papá en marcha, Había comprado un Audi, y yo quería ser la primera en estrenarlo. A las siete en punto el coche nos dejó a la puerta del bar. Le pedí a Christopher que nos recogiera a las diez, entré en la cafetería 'Monet', colgué el abrigo en el perchero de la entrada, y nos encontramos con los chicos y la que debía de ser la novia de Liam.
-Hey chicas, ¿qué tal estáis?- Louis fue el primero en levantarse y darnos dos besos.
-¿Y ese Audi del que habéis salido? ¿Es vuestro?- Niall seguía con la mirada el coche de mi padre que se escondía entre los demás coches.
-Es del padre de Isabella.
-Vaya, ¿tu padre es traficante? porque no me lo explico, ese coche acaba de salir al mercado hace... ¿dos días?
-¡Niall!- Liam le riñó, y yo me reí.
-No, no es traficante, es el dueño del banco central.
-¿Que tú padre es qué?-Niall seguía
-¿Estás sordo?- le dije bromeando
-Mis disculpas señorita, no quería ofenderla- se levantó, hizo una reverencia y después nos dio dos besos.
-Chicas, esta es Sophia, mi novia. Sophia, estas son Isabella y Julie
-Encantada de conoceros chicas- le dimos dos besos y nos sentamos; Julie entre Louis y Niall, y yo entre Niall y Harry.
Julie y yo pedimos un café cada una y empezamos a hablar. Por lo visto, todos son mayores que nosotras, el más pequeño es Harry y aún así nos saca dos años. Nos contaron qué estaban estudiando y muchas cosas sobre ellos.
-¿Y tú qué estás estudiando, Isabella?- me preguntó Harry, mientras los demás bromeaban.
-Estoy haciendo el segundo año de Diseño de moda
- ¿En serio?
-Claro
-Pero, ¿cuántos años tienes?
-Diecinueve.
-En serio, pareces mayor, pensaba que tendrías unos 21, como yo.
-No te pases- nos reímos.
También Niall se unió a la conversación al escuchar que tenía 19 años.
-Y bueno, ¿vosotros también tenéis novia?- les preguntó Julie.
-Él único formal aquí soy yo, los demás son todos unos pica flor.
-No te pases, solo que no tenemos suerte en el amor, Don Perfecto- Harry le contestó un poco molesto.
De entre todos los chicos, el que más me convencía era Harry. A parte de estar buenísimo, me encanta cómo viste, y eso para mi es tener muchos puntos a favor, Aunque de momento no me quiero decantar por él, porque Niall y Louis también están....
·Harry·
-¿Isabella?
-¿Sí? Perdón, estaba pensando en mis cosas- vi que estaba un poco desconectada de la conversación, así que llamé su atención.
-Te preguntaba que si te va bien con tu novio.
-¿Con mi novio? ¿Qué novio?
-El chico del otro día, Jake, ¿no es tu novio?
-¿Jake mi novio?- me reí- para nada, ese chico tiene un cerebro muy reducido para estar conmigo. A mi me gustan los chicos inteligentes, con dos dedos de frente, que vistan bien...
-Tienes claro lo que quieres en un hombre, ¿no?
-Más o menos, si. ¿Y tú?
-La verdad es que por ahora no pienso en tener ninguna relación.
Le vibró el móvil, se disculpó y salió fuera a hablar por teléfono.
Es una chica interesante, y tiene las ideas claras, eso me gusta. No me importaría conocerla más.
-Rizos, qué tal con la pijita- Louis, como siempre, pensando lo que no es.
-Louis no empieces, solo estoy hablando con ella.
-Es muy guapa, no me lo negarás.
-No te lo niego, es muy guapa, si, ¿qué me quieres decir con eso?
-Ya estoy aquí chicos, perdón, mi madre a veces puede ser muy pesada- Isabella apareció justo cuando Louis y yo hablábamos de ella, pero por suerte no escuchó nada.
[...]
-Lo he pasado muy bien, podríamos quedar otro día todos juntos- el coche del padre de Isabella ya las estaba esperando en la calle de en frente, así que nos despedimos.
-Por supuesto que sí chicos, cuando queráis- Niall les daba dos besos, y Louis también
-Bueno Harry, ¿me llamarás,no?- la pregunta me pilló un poco por sorpresa.
-Em... sí, claro, te llamaré- le di dos besos y rápido se fueron al coche.
·Isabella·
-Julie, ya sé quien va a ser el próximo que va a estar en mi cama en menos de una semana.
-Déjame adivinar, ¿Harry?
-Por supuesto.
-Es por los rizos, ¿a que sí?
-No te voy a negar que me gusten los rizos, pero por fin me voy a acostar con un tío con el que puedes mantener una conversación de más de 30 segundos, y además está buenísimo. Ya estoy imaginándomelo desnudo...
-A ver, Doña Ninfómana, vuelve a la Tierra.
-Eres una estrecha tía.
·Niall·
-¿De verdad tenemos que cenar otra vez eso?- dije en bajo a Louis y Harry, mientras Liam sacaba el pollo del horno.
-Sophia lo ha hecho con todo el cariño del mundo, tú solo aguanta la respiración y ya está. Hazlo por Liam- Louis contestaba.
-Que sepáis que os estoy escuchando, así que podéis hablar en alto si queréis. Encima que se preocupa de hacernos la cena- Liam colocaba el pollo en el centro de la mesa, y se sentaba a mi lado.
-Liam, tienes que aceptar que tu novia no es una gran cocinera...-esta vez era Harry.
-Quizás Isabella si lo sea, aunque no creo, tendrá a su propia cocinera.
-¿A qué viene eso?- Harry se había puesto rojo.
-Vamos, me quieres decir que no te hace tilín la pijita?
-Pues no, sólo la estoy conociendo, como todos vosotros, no entiendo por qué me dices eso a mi
-Venga vamos, te has pasado más de media hora hablando con ella, parecías muy concentrado en lo que te contaba, señor enamoradizo.
-No empecemos ya, por favor.
-Ay Harry, ¿me llamarás,no?- Liam imitaba las palabras de Isabella.
-Claro que si, te llamaré- y Louis seguía.
-Sois imbéciles- Harry se había cabreado y se fue al salón.
[...]
-Os habéis pasado- cuando ya oí la tele del salón, les reñí.
-Venga Niall, sólo es una broma-Louis decía
-Sabes que a Harry no le gustan esas bromas.
-Niall, algún día tendrá que superarlo,¿no? Ya ha pasado casi un año, creo que ya es hora de que salga adelante,¿no crees?
-Claro que sí, pero déjale que vaya a su ritmo, creo que hablo en nombre de todos si digo que no quiero volver a verle sufrir,¿te tengo que recordar lo sucedido? Además, Isabella será todo lo guapa que quieras, pero es una creída.
-Es una creída porque tiene dinero, pero eso no quita que sea buena persona,y de momento no he visto que sea lo contrario- esta vez era Liam.
-Con el tiempo se verá, yo solo digo que le dejéis en paz, No quiero que pase otra vez por lo mismo.
lunes, 10 de agosto de 2015
sábado, 8 de agosto de 2015
Capítulo tres
·Julie·
Cruzamos toda la calle y llegamos a la discoteca, ésta más vacía que la anterior, ya que no era tan conocida. Nos sentamos en unos sofás que había al final de la pista, y el camarero rápido vino a servirnos. Pedimos una botella de champán y la pagamos entre todos. En verdad, estaba sola con cuatro chicos que acababa de conocer esa misma noche, que podrían ser unos violadores y yo su siguiente víctima. Pero como sabía que no, seguimos hablando y bebiendo.
Cruzamos toda la calle y llegamos a la discoteca, ésta más vacía que la anterior, ya que no era tan conocida. Nos sentamos en unos sofás que había al final de la pista, y el camarero rápido vino a servirnos. Pedimos una botella de champán y la pagamos entre todos. En verdad, estaba sola con cuatro chicos que acababa de conocer esa misma noche, que podrían ser unos violadores y yo su siguiente víctima. Pero como sabía que no, seguimos hablando y bebiendo.
·Isabella·
La discoteca estaba aún más llena, si es que podía caber más gente dentro de ese local. Aguantando la respiración para no oler el sudor de la gente y colándome entre los pocos huecos que había entre ellos, llegué a la barra. Desde allí localicé a Jake con la mirada.
A Jake lo conocí la semana pasada en esta misma discoteca. Estuvimos hablando una hora más o menos, y nos vimos varias veces por semana. Hoy no puede fallar.
Me ajusté el escote del vestido, sujeté la parte de abajo para no pisarla y fui acercándome a él poco a poco. Como si de casualidad se tratase la cosa, y no hubiese estado vigilándole toda la noche, me choqué con él a propósito.
-¡Jake, qué casualidad! ¡Feliz año!
-¡Feliz año Isabella, estás preciosa!- me dio dos besos-¿bailas?
La cosa no iba tan rápido como yo quería, pero bueno, mientras el final fuese el deseado, el camino no me importa. Bailamos un par de canciones y rápido me hizo una señal para salir fuera.
-Wow, creo que me he quedado sordo- hizo como si se destaponaba los oídos- ¿Qué haces aquí sola? Una chica como tú no debería de andar sola, de noche, en una discoteca- ya se iba acercando, ya lo iba teniendo donde quería.
-La verdad es que no estoy sola, bueno, mi amiga Julie, ¿te acuerdas de ella? Esta en una discoteca por aquí cerca con unos... amigos, si, con unos amigos.
-Y tú no estás con ellos porque..
-Decidí quedarme un rato-le guiñé el ojo, y rápido supo lo que Isabella Carter quería.
-Genial idea, morena.
A Jake lo conocí la semana pasada en esta misma discoteca. Estuvimos hablando una hora más o menos, y nos vimos varias veces por semana. Hoy no puede fallar.
Me ajusté el escote del vestido, sujeté la parte de abajo para no pisarla y fui acercándome a él poco a poco. Como si de casualidad se tratase la cosa, y no hubiese estado vigilándole toda la noche, me choqué con él a propósito.
-¡Jake, qué casualidad! ¡Feliz año!
-¡Feliz año Isabella, estás preciosa!- me dio dos besos-¿bailas?
La cosa no iba tan rápido como yo quería, pero bueno, mientras el final fuese el deseado, el camino no me importa. Bailamos un par de canciones y rápido me hizo una señal para salir fuera.
-Wow, creo que me he quedado sordo- hizo como si se destaponaba los oídos- ¿Qué haces aquí sola? Una chica como tú no debería de andar sola, de noche, en una discoteca- ya se iba acercando, ya lo iba teniendo donde quería.
-La verdad es que no estoy sola, bueno, mi amiga Julie, ¿te acuerdas de ella? Esta en una discoteca por aquí cerca con unos... amigos, si, con unos amigos.
-Y tú no estás con ellos porque..
-Decidí quedarme un rato-le guiñé el ojo, y rápido supo lo que Isabella Carter quería.
-Genial idea, morena.
El móvil vibró dentro del bolso, me disculpé delante de Jake, y lo miré. Era Julie. Lo guardé sin contestar, poniéndolo en silencio.
·Julie·
Había pasado hora y media desde que Isabella se había quedado con Jake, y me estaba empezando a preocupar, así que la llamé, pero no respondía. La volví a llamar, pero tampoco me contestó.
-¿Sigue sin responder? - Liam me preguntaba, un poco nervioso.
-Sí. Si en diez minutos no está aquí voy a ir a buscarla- dije, y me bebí toda la copa de champán de golpe.
-Yo te acompaño si quieres, no te vayas a quedar tú sola por ahí también.
-Eh, chicos, mirad quién viene ahí- dijo Niall, y señaló la puerta. Todos nos giramos y vimos a Isabella, acompañada de Jake.
-Ya estoy aquí.
-¿Se puede saber dónde narices te habías metido? Te he llamado al móvil más de diez veces, íbamos a buscarte ahora mismo.
-No tengo diez años,¿vale? sé volver yo sola.
-Parece que si los tuvieras. Hola Jake, ¿qué tal?- me levanté y le di dos besos.
-Encantado de volver a verte Julie.
-Chicos, este es Jake- dijo Isabella, y rápido se levantaron y se saludaron.
-Isabella,¿me acompañas al baño?
-Encantado de volver a verte Julie.
-Chicos, este es Jake- dijo Isabella, y rápido se levantaron y se saludaron.
-Isabella,¿me acompañas al baño?
-¿¡Pero tú estás loca o qué narices te pasa!?
-¿Quieres relajarte?
-¿Relajarme? ¿Se puede saber por qué no me has respondido a las llamadas? Me tenías muy preocupada, a mí y a todos.
-Estaba ocupada Julie, no eran momentos para coger el teléfono, ya sabes.
-No, no lo sé. Solo sé que me prometiste estar aquí en media hora, y ha pasado más de una hora y media. Entiende que me preocupase.
-Eres una exagerada tía, tenía que disimular un poco, no iba a ir allí y ponerle contra la pared en mitad de la discoteca,¿no te parece?
-Bueno, mientras no lo vuelvas a hacer.
-¿No quieres saber cómo me ha ido?-Isabella me cerraba la puerta para que no pudiese salir del baño.
-No me gustaría que entrases en detalles mona, te recuerdo que llevo más de tres meses sin... ya sabes
-Bueno, no entraré en detalles por respeto a la Virgen Julie-como siempre, tomándome el pelo- sólo te voy a decir que esta vez pienso repetir.
-Estaba ocupada Julie, no eran momentos para coger el teléfono, ya sabes.
-No, no lo sé. Solo sé que me prometiste estar aquí en media hora, y ha pasado más de una hora y media. Entiende que me preocupase.
-Eres una exagerada tía, tenía que disimular un poco, no iba a ir allí y ponerle contra la pared en mitad de la discoteca,¿no te parece?
-Bueno, mientras no lo vuelvas a hacer.
-¿No quieres saber cómo me ha ido?-Isabella me cerraba la puerta para que no pudiese salir del baño.
-No me gustaría que entrases en detalles mona, te recuerdo que llevo más de tres meses sin... ya sabes
-Bueno, no entraré en detalles por respeto a la Virgen Julie-como siempre, tomándome el pelo- sólo te voy a decir que esta vez pienso repetir.
Volvimos con los chicos, pero Jake ya no estaba.
-¿Y Jake?- fue lo primero que dijo Isabella al ver que no estaba.
-Se ha ido en cuanto os fuisteis al baño, dijo que le estaban esperando y se fue- contestó Liam.
·Isabella·
Me senté en el sofá, al lado de Julie y bebí de aquella botella de champán barato que habían pedido.
-Vaya, qué ven mis ojos, tú bebiendo.
-Una copa de champán no me va a hacer daño. Aunque no estoy tan segura, este champán barato tiene pinta de ser malísimo. ¡Camarero, una botella de champán, pero de las buenas!
Al poco el camarero trajo una botella de champán de las buenas, tal y como quería Isabella. Sacó su tarjeta y pagó.
-¿Tú que eres rica? ¿ Has visto cuánto cuesta esa botella de champán?-Niall se había quedado con la boca abierta al ver que Isabella pagaba una botella de 200 euros.
-La verdad es que no lo sé, pero vamos, que puedo permitirme el lujo de invitaros a una, o dos, o las que hagan falta.
Todos se quedaron mirando para ella, supongo que pensando que es una creída, pero Isabella es así.
[...]
-Vaya, qué ven mis ojos, tú bebiendo.
-Una copa de champán no me va a hacer daño. Aunque no estoy tan segura, este champán barato tiene pinta de ser malísimo. ¡Camarero, una botella de champán, pero de las buenas!
Al poco el camarero trajo una botella de champán de las buenas, tal y como quería Isabella. Sacó su tarjeta y pagó.
-¿Tú que eres rica? ¿ Has visto cuánto cuesta esa botella de champán?-Niall se había quedado con la boca abierta al ver que Isabella pagaba una botella de 200 euros.
-La verdad es que no lo sé, pero vamos, que puedo permitirme el lujo de invitaros a una, o dos, o las que hagan falta.
Todos se quedaron mirando para ella, supongo que pensando que es una creída, pero Isabella es así.
[...]
-Nos ha encantado conoceros- dijo Harry mientras salíamos de la discoteca, ya entrada la mañana.
-Lo mismo digo, podíamos quedar algún día- Julie le contestó.
-Me parece genial.
·Isabella·
Nos dimos los números de teléfono, y aproveché para llamar a Christopher, que no tardó ni quince minutos en llegar. Al ver la limusina de papá, los cuatro se quedaron con la boca abierta, literalmente.
Rápidamente, Christopher salió del coche para abrirnos las puertas.
-¿Ha disfrutado de la fiesta, señorita Carter?
-No ha sido un mal comienzo de año Christopher, para qué mentir.
Julie se subió al coche y bajamos las ventanillas mientras Christopher arrancaba para despedirnos de los chicos.
-¿Limusina y chófer alquilados?- decía Niall, sin salir aún del asombro.
-Ya os dije que os podía invitar a una botella de champán, o a dos, o a las que quisiérais,¿verdad?
El coche ya avanzaba por la calle y los íbamos a perder de vista.
¡Os llamaremos!-gritó Julie por la otra ventanilla.
-Bueno, ¿valoración de la noche?
-Diez. Sexo, fiesta, champán del caro, y cuatro chicos para elegir. Bueno, puedo elegir, o no...
-Tía, eres una puta ninfómana.
-Oh, lo siento Virgen Julie, no quería ofenderla...
·Isabella·
Nos dimos los números de teléfono, y aproveché para llamar a Christopher, que no tardó ni quince minutos en llegar. Al ver la limusina de papá, los cuatro se quedaron con la boca abierta, literalmente.
Rápidamente, Christopher salió del coche para abrirnos las puertas.
-¿Ha disfrutado de la fiesta, señorita Carter?
-No ha sido un mal comienzo de año Christopher, para qué mentir.
Julie se subió al coche y bajamos las ventanillas mientras Christopher arrancaba para despedirnos de los chicos.
-¿Limusina y chófer alquilados?- decía Niall, sin salir aún del asombro.
-Ya os dije que os podía invitar a una botella de champán, o a dos, o a las que quisiérais,¿verdad?
El coche ya avanzaba por la calle y los íbamos a perder de vista.
¡Os llamaremos!-gritó Julie por la otra ventanilla.
-Bueno, ¿valoración de la noche?
-Diez. Sexo, fiesta, champán del caro, y cuatro chicos para elegir. Bueno, puedo elegir, o no...
-Tía, eres una puta ninfómana.
-Oh, lo siento Virgen Julie, no quería ofenderla...
viernes, 7 de agosto de 2015
Capítulo dos
·Isabella·
Al salir de la limusina fuimos el centro de atención de toda la gente de los alrededores, pero no le dimos mayor importancia. Nos colamos de todo el mundo que estaba esperando para entrar, no sin escuchar algún que otro insulto por su parte. Le di una pequeña propina al portero y nos dejó entrar.
-Tía, yo de mayor quiero ser como tú- Julie me decía riéndose.
La discoteca estaba tan llena que casi era imposible dar un paso sin chocarte con alguien, y aun más imposible llegar a la barra intacta, pero con los empujones de Julie conseguimos llegar. Ella se pidió un Vodka negro con lima y yo una coca cola.
-¿No piensas beber ni en Nochevieja, Isabella?
-Sabes que no me gusta el alcohol.
-Eres una sosa de mierda tía.
-Y tú una malhablada de narices, pero te quiero igual.
-Y yo a ti Bella.
-Vuelve a llamarme Bella y te la cargas.
Todo el mundo sabe que odio que me llamen Bella, me parece mucho más elegante Isabella. Como siempre, cogimos nuestros vasos y nos fuimos a bailar a la pista. Nos encontramos con algunas de mis compañeras de clase, pero Julie me apartó a un lado para decirme algo.
-Eh Isabella, fijate en aquel grupo de chicos, nos están mirando- me gritó al oído para que pudiese escucharla y señaló hacia donde estaban los chicos.
-Me miran a mi tia, lo sabes.
-O a mi, creída de las narices-Julie fingía enfadarse.
Conseguimos salir del círculo que se había formado a nuestro alrededor y fuimos a la barra, cerca de donde ellos estaban. Eran cuatro chicos bastante guapos, aunque nunca les había visto. No estaban nada mal; un rubio de ojos claros, un chico fuerte con el pelo claro y barbita, un rizoso y uno con el pelo como ondulado.
Mientras Julie y yo fingíamos mantener una conversación, les mirábamos por el rabillo del ojo, y como seguían mirándonos nos acercamos a ellos.
-¿Así que mirando, verdad?- les dijo Julie nada más acercarnos a ellos, en forma de broma.
-Puede que sí, ¿os parece extraño que os miremos?- se adelantó el rubio.
-Estamos acostumbradas a que nos miren, yo sobre todo- dije, haciendo que los chicos se riesen.
-¿Nos invitáis a algo?- seguía Julie.
-No vayas tan rápido monada, no vamos a invitar a dos chicas a nada sin saber ni si quiera su nombre.
-Yo me llamo Julie- dijo, y le dio dos besos a todos.
-Yo soy Isabella- dije e hice lo mismo que ella.
-Yo me llamo Niall- dijo el chico rubio de ojos claros- y ellos son Liam, Louis y Harry.
Nos acercamos a la barra donde Julie se pidió otro Vodka negro con lima y yo pedí otra coca cola.
-¿En serio?- me dijo el chico rizoso, que se llamaba Harry.
-¿En serio qué?
-¿Vas a beber una coca cola?
-¿Qué tiene de malo?
-Es Nochevieja, y estás bebiendo una coca cola, ¿cuántos años tienes, 12?
-Para que lo sepas, nunca bebo alcohol.
-Bueno, cada uno bebe lo que quiere.
-Si- dije y le di un trago a la coca cola- Nunca os había visto por aquí, ¿vivís cerca?
-Claro, vivimos en la ciudad, y yo también puedo decir lo mismo, nunca os había visto por aquí, me acordaría de vosotras.
-¿Ah si?
-Claro, no me olvidaría de esos bailes tan extraños que hacéis- dijo, imitando algunos de nuestros pasos.
-¿Tú que eres el gracioso del grupo?- seguíamos bromeando.
-Eh, ese soy yo, no intentes quitarme el puesto- contestaba otro de los chicos, Louis.
Al minuto llegaron todos los demás, que habían acompañado a Julie a por su bebida al otro lado de la barra. Julie me dijo que la acompañase al baño, así que nos fuimos. Miró por debajo de las puertas a ver si había alguien y se acercó al lavabo.
-¿Qué te parecen los ligues de esta noche?-estaba claro que Julie quería hablar de ellos.
-No están nada mal, qué narices, me los tiraba a todos aquí mismo- para qué mentir.
-Lo tuyo no es ni medio normal, todo el día pensando en lo mismo...
-¿A caso tu no pensabas en eso?
-Pues no. Los acabamos de conocer. Quién te dice a ti que no son unos violadores o unos secuestradores- Julie como siempre, poniéndose en lo peor.
-En el caso de que fuesen unos violadores, no pondría ninguna resistencia por mi parte- me coloqué el sujetador y le guiñé un ojo a Julie.
-Puta
-Estrecha de mierda
-Bella
·Harry·
-¡Camarero, una ronda de chupitos por aquí!-gritaba Niall, que estaba como loco bailando.
-Tío, relájate un poco, a este paso en una hora te vas a querer largar a casa y ten por seguro que te vas a ir tu solo- le dije.
-¿Qué os parecen Julie e Isabella?- preguntó el rubiales, que ya tardaba.
-Guapísimas- añadió Liam
-Liam relaja, o tendré que contárselo a tu querida novia...-añadía Louis, que ya se había tomado el chupito sin esperar por los demás- ¿A tí que te parecen, rizos?
-Bueno, parecen majas, pero no las conocemos aún para juzgarlas- contesté
-Ya está el pesado este con el 'parecen majas'- este era Niall.
Mientras ellas se habían ido al baño, nosotros habíamos pedido una ronda de chupitos para todos, y Louis como siempre empezaba a desfasar. Las chicas volvían, y la verdad, tengo que decir que son muy guapas.
Cogimos una cerveza cada uno, ellas sus bebidas, y nos fuimos a la pista a bailar. Bailamos todos con ellas, y rápido se formó un corro a nuestro alrededor de gente que nos seguía el ritmo. Julie nos cogió a todos y nos gritó:
-Hace mucho calor, ¿vamos fuera un rato?
Asentimos con la cabeza y nos fuimos. Una vez fuera, nos sentamos en un bordillo y Julie y Louis se pusieron a fumar, pero Isabella le tiró el cigarro de la mano.
-¿Qué haces tía, estás mal o qué?
-En la cena me dijiste que sería el último de la noche.
Los demás nos empezamos a reir, e Isabella cogió del brazo a Julie y se fueron a una esquina a hablar.
·Isabella·
- Que sepas que este cigarro me lo vas a pagar.
-Toma- saqué cinco euros del bolso y se los dí- compra una caja si quieres, pero hoy ni un cigarro más.
-Era broma, además tengo una caja entera- me devolvió el dinero
-Solo quería decirte que he visto a Jake en la discoteca. He estado mirando todo el rato y ninguna chica se ha acercado a él. Vamos, que no tiene novia- le dije susurrando, para que los demás no pudiesen oírme.
-¿Y? ¿Qué me quieres decir?
-Vamos, ¿de verdad no te lo imaginas?
-Te lo quieres tirar, ¿verdad?
-¡Bingo! Así que quédate con ellos, y yo te llamo cuando... ya sabes.
-No serás capaz de dejarme sola con unos tios a los que acabamos de conocer.
-Venga Julie, no seas exagerada. Te estoy dejando con unos tíos que están buenísimos una media hora, después vuelvo.
-¿Y no te vale alguno del grupo? ¿No están tan buenos?
-Julie querida, cualquiera diría que nos conocemos desde hace 15 años. En ellos también he pensado.
-Si es que más puta y no naces...
Volvimos con los chicos, que estaban contando chistes sentados en el bordillo de la carretera.
-Perdón chicos, estábamos buscando un número de teléfono- Julie explicó.
-No pasa nada, nosotros nos vamos a ir a otra discoteca, ¿queréis venir?
-Yo me voy a quedar un poco por aquí, a ver a unos amigos.
-¿Te quedas tú sola?-preguntó Harry.
-Sí, en nada estoy con vosotros. Llamaré a Julie para preguntar dónde estáis.
Los chicos y Julie se fueron, e Isabella entró otra vez en la discoteca en busca de Jake.
-¿Crees que has hecho bien dejando a tu amiga sola?- me preguntaron los chicos.
-Tranquilos, sabe manejarse muy bien sola. Que siga la fiesta, ¿no?
Al salir de la limusina fuimos el centro de atención de toda la gente de los alrededores, pero no le dimos mayor importancia. Nos colamos de todo el mundo que estaba esperando para entrar, no sin escuchar algún que otro insulto por su parte. Le di una pequeña propina al portero y nos dejó entrar.
-Tía, yo de mayor quiero ser como tú- Julie me decía riéndose.
La discoteca estaba tan llena que casi era imposible dar un paso sin chocarte con alguien, y aun más imposible llegar a la barra intacta, pero con los empujones de Julie conseguimos llegar. Ella se pidió un Vodka negro con lima y yo una coca cola.
-¿No piensas beber ni en Nochevieja, Isabella?
-Sabes que no me gusta el alcohol.
-Eres una sosa de mierda tía.
-Y tú una malhablada de narices, pero te quiero igual.
-Y yo a ti Bella.
-Vuelve a llamarme Bella y te la cargas.
Todo el mundo sabe que odio que me llamen Bella, me parece mucho más elegante Isabella. Como siempre, cogimos nuestros vasos y nos fuimos a bailar a la pista. Nos encontramos con algunas de mis compañeras de clase, pero Julie me apartó a un lado para decirme algo.
-Eh Isabella, fijate en aquel grupo de chicos, nos están mirando- me gritó al oído para que pudiese escucharla y señaló hacia donde estaban los chicos.
-Me miran a mi tia, lo sabes.
-O a mi, creída de las narices-Julie fingía enfadarse.
Conseguimos salir del círculo que se había formado a nuestro alrededor y fuimos a la barra, cerca de donde ellos estaban. Eran cuatro chicos bastante guapos, aunque nunca les había visto. No estaban nada mal; un rubio de ojos claros, un chico fuerte con el pelo claro y barbita, un rizoso y uno con el pelo como ondulado.
Mientras Julie y yo fingíamos mantener una conversación, les mirábamos por el rabillo del ojo, y como seguían mirándonos nos acercamos a ellos.
-¿Así que mirando, verdad?- les dijo Julie nada más acercarnos a ellos, en forma de broma.
-Puede que sí, ¿os parece extraño que os miremos?- se adelantó el rubio.
-Estamos acostumbradas a que nos miren, yo sobre todo- dije, haciendo que los chicos se riesen.
-¿Nos invitáis a algo?- seguía Julie.
-No vayas tan rápido monada, no vamos a invitar a dos chicas a nada sin saber ni si quiera su nombre.
-Yo me llamo Julie- dijo, y le dio dos besos a todos.
-Yo soy Isabella- dije e hice lo mismo que ella.
-Yo me llamo Niall- dijo el chico rubio de ojos claros- y ellos son Liam, Louis y Harry.
Nos acercamos a la barra donde Julie se pidió otro Vodka negro con lima y yo pedí otra coca cola.
-¿En serio?- me dijo el chico rizoso, que se llamaba Harry.
-¿En serio qué?
-¿Vas a beber una coca cola?
-¿Qué tiene de malo?
-Es Nochevieja, y estás bebiendo una coca cola, ¿cuántos años tienes, 12?
-Para que lo sepas, nunca bebo alcohol.
-Bueno, cada uno bebe lo que quiere.
-Si- dije y le di un trago a la coca cola- Nunca os había visto por aquí, ¿vivís cerca?
-Claro, vivimos en la ciudad, y yo también puedo decir lo mismo, nunca os había visto por aquí, me acordaría de vosotras.
-¿Ah si?
-Claro, no me olvidaría de esos bailes tan extraños que hacéis- dijo, imitando algunos de nuestros pasos.
-¿Tú que eres el gracioso del grupo?- seguíamos bromeando.
-Eh, ese soy yo, no intentes quitarme el puesto- contestaba otro de los chicos, Louis.
Al minuto llegaron todos los demás, que habían acompañado a Julie a por su bebida al otro lado de la barra. Julie me dijo que la acompañase al baño, así que nos fuimos. Miró por debajo de las puertas a ver si había alguien y se acercó al lavabo.
-¿Qué te parecen los ligues de esta noche?-estaba claro que Julie quería hablar de ellos.
-No están nada mal, qué narices, me los tiraba a todos aquí mismo- para qué mentir.
-Lo tuyo no es ni medio normal, todo el día pensando en lo mismo...
-¿A caso tu no pensabas en eso?
-Pues no. Los acabamos de conocer. Quién te dice a ti que no son unos violadores o unos secuestradores- Julie como siempre, poniéndose en lo peor.
-En el caso de que fuesen unos violadores, no pondría ninguna resistencia por mi parte- me coloqué el sujetador y le guiñé un ojo a Julie.
-Puta
-Estrecha de mierda
-Bella
·Harry·
-¡Camarero, una ronda de chupitos por aquí!-gritaba Niall, que estaba como loco bailando.
-Tío, relájate un poco, a este paso en una hora te vas a querer largar a casa y ten por seguro que te vas a ir tu solo- le dije.
-¿Qué os parecen Julie e Isabella?- preguntó el rubiales, que ya tardaba.
-Guapísimas- añadió Liam
-Liam relaja, o tendré que contárselo a tu querida novia...-añadía Louis, que ya se había tomado el chupito sin esperar por los demás- ¿A tí que te parecen, rizos?
-Bueno, parecen majas, pero no las conocemos aún para juzgarlas- contesté
-Ya está el pesado este con el 'parecen majas'- este era Niall.
Mientras ellas se habían ido al baño, nosotros habíamos pedido una ronda de chupitos para todos, y Louis como siempre empezaba a desfasar. Las chicas volvían, y la verdad, tengo que decir que son muy guapas.
Cogimos una cerveza cada uno, ellas sus bebidas, y nos fuimos a la pista a bailar. Bailamos todos con ellas, y rápido se formó un corro a nuestro alrededor de gente que nos seguía el ritmo. Julie nos cogió a todos y nos gritó:
-Hace mucho calor, ¿vamos fuera un rato?
Asentimos con la cabeza y nos fuimos. Una vez fuera, nos sentamos en un bordillo y Julie y Louis se pusieron a fumar, pero Isabella le tiró el cigarro de la mano.
-¿Qué haces tía, estás mal o qué?
-En la cena me dijiste que sería el último de la noche.
Los demás nos empezamos a reir, e Isabella cogió del brazo a Julie y se fueron a una esquina a hablar.
·Isabella·
- Que sepas que este cigarro me lo vas a pagar.
-Toma- saqué cinco euros del bolso y se los dí- compra una caja si quieres, pero hoy ni un cigarro más.
-Era broma, además tengo una caja entera- me devolvió el dinero
-Solo quería decirte que he visto a Jake en la discoteca. He estado mirando todo el rato y ninguna chica se ha acercado a él. Vamos, que no tiene novia- le dije susurrando, para que los demás no pudiesen oírme.
-¿Y? ¿Qué me quieres decir?
-Vamos, ¿de verdad no te lo imaginas?
-Te lo quieres tirar, ¿verdad?
-¡Bingo! Así que quédate con ellos, y yo te llamo cuando... ya sabes.
-No serás capaz de dejarme sola con unos tios a los que acabamos de conocer.
-Venga Julie, no seas exagerada. Te estoy dejando con unos tíos que están buenísimos una media hora, después vuelvo.
-¿Y no te vale alguno del grupo? ¿No están tan buenos?
-Julie querida, cualquiera diría que nos conocemos desde hace 15 años. En ellos también he pensado.
-Si es que más puta y no naces...
Volvimos con los chicos, que estaban contando chistes sentados en el bordillo de la carretera.
-Perdón chicos, estábamos buscando un número de teléfono- Julie explicó.
-No pasa nada, nosotros nos vamos a ir a otra discoteca, ¿queréis venir?
-Yo me voy a quedar un poco por aquí, a ver a unos amigos.
-¿Te quedas tú sola?-preguntó Harry.
-Sí, en nada estoy con vosotros. Llamaré a Julie para preguntar dónde estáis.
Los chicos y Julie se fueron, e Isabella entró otra vez en la discoteca en busca de Jake.
-¿Crees que has hecho bien dejando a tu amiga sola?- me preguntaron los chicos.
-Tranquilos, sabe manejarse muy bien sola. Que siga la fiesta, ¿no?
jueves, 6 de agosto de 2015
Capítulo uno
-¿Qué crees que te dirá tu padre cuando vea todo el dinero que te has gastado, Isabella?- Julie, que aun no se había acostumbrado a entrar en tiendas de alta costura, seguía a su amiga por toda la tienda.
- Él mismo me ha dicho que tengo todo el presupuesto que quiera para comprar un vestido para esta noche, y créeme, pienso dejarle la tarjeta temblando.
Tras probar tres vestidos preciosos, Isabella encontró el perfecto para la ocasión, y no podía ser otro si no que un vestido negro, largo y muy elegante.
-¿Y tú que te vas a poner esta noche?
-Ya sabes que yo no me gustan los vestidos, pero por esta noche haré un esfuerzo, no quiero que todo el mundo se de cuenta que soy la única sin dinero allí, pero de tacones nada, ya te aviso con antelación.
-¿Y qué vas a llevar, los converse con un vestido de noche? De eso nada, ahora mismo te compro un conjunto bonito.
-No lo pienso consentir, sabes que odio que me regalen cosas, y menos si el que paga es tu padre, no quiero que piense que me aprovecho de su dinero.
-Sabes de sobra que a mi padre le da igual, y que no piensa eso. En serio Julie, déjame comprarte algo, solo por esta vez, tómalo como mi regalo de Navidad.
Tras casi una media hora intentando convencer a Julie, Isabella lo consiguió, así que entraron en una de las tiendas favoritas de Isabella, Chanel, y le compró el vestido más bonito de la tienda, rojo pasión con un corte midi y unos zapatos negros.
-Con el dinero que te has gastado hoy para las dos podría reconstruir mi casa entera, ¿lo sabes no?- Julie sujetaba todas las bolsas mientras Isabella llamaba por teléfono al chófer de su padre para que las recogiese en la salida del centro comercial.
-Soy consciente de ello, pero un día es un día.
-Voy a parecer la más ricachona de la fiesta aunque no tenga donde caerme muerta. Que se preparen los ejecutivos esos de tu padre, que llega Julie Laurent, chica de 19, dulce por fuera, salvaje por dentro.
-No seas imbécil tía, la mayoría de los invitados son viejos de 50 o más con sus mujeres.
-Perdone señorita Carter, no recordaba que usted ya tiene suficiente dinero como para no tener que depender de nadie el resto de su vida.
-Qué tonta eres a veces.
Después de casi tres cuartos de hora paradas en el centro de la ciudad en un atasco, la limusina llegó a la calle de Julie.
-A las ocho y media estaremos aquí, espero que estés preparada para esa hora. ¡Adiós Julie!- se despidió Isabella de su amiga, mientras esta entraba en su portal.
-No lo dudes, estaré lista para ti- le guiñó un ojo a su amiga- ¡Disfruta vistiéndote tus mejores galas![...]
-¡Isabella cariño, vamos a llegar tarde, date prisa!
-¡Ya casi estoy mamá, solo un minuto!
Mentira, aún me faltaba terminar de maquillarme y calzarme, pero por mi culpa ya llegábamos un poco tarde a recoger a Julie. Así que me apuré en terminar con el maquillaje para bajar cuanto antes al salón. Una vez puestos los zapatos, recogí la parte baja del vestido para no caer por las escaleras y bajé al salón, donde me esperaban mis padres.
-Estás increíble Isabella, toda una princesa, aunque prefiero no saber cuánto te has gastado en ese vestido.
-Un día es un día papá, tu mismo me lo has dicho.
Pronto apareció Christopher, el chófer de papá, y nos subimos a la limusina. A los pocos minutos llegamos a la calle de Julie, donde ella ya nos esperaba a la puerta de su portal, de brazos cruzados por el frío que hacía. Christopher le abrió la puerta y pronto ya estaba sentada a mi lado.
-No quiero un solo comentario sobre mis pintas-Julie se ponía el cinturón y se cruzaba de brazos.
-Estás preciosa tonta, un poco desentrenada a andar en tacones pero eso es lo menos importante, mientras no te caigas delante de todos los invitados se puede disimular.
-¿Un poco desentrenada? Hasta un pulpo con tacones caminaría mejor que yo.
Tras atravesar casi toda la autopista de la zona, llegamos al 'Hotel Crown', el hotel que había sido elegido para la ocasión por mi padre. Un chico más o menos de nuestra edad nos ayudó a quitarnos los abrigos y dejarlos en el guardarropa, mientras otro nos invitaba a una copa de champán y un aperitivo de caviar.
Mi padre nos presentó a todos los invitados; compañeros de trabajo con sus mujeres, y algún que otro empleado también con su respectiva mujer. Pronto nos sentamos en nuestra mesa, y empezaron a llegar platos de comida.
Como entrantes nos sirvieron bogavante, gambas y más mariscos. De primer plato, Vichyssoise y vieiras rellenas con sopa de pescado, de segundo cazuela de cordero o rape al horno y como postres, mousse de turrón y crema fría de whisky.
Eran las once y media, faltaba media hora para las uvas, y Julie y yo salimos al balcón para tomar un poco el aire.
-Creo que nunca en mi vida había visto tanto marisco fresco junto- Julie comentaba mientras sacaba de su clutch la caja de tabaco.
-Y tú no podías pasar una noche sin fumar, ¿verdad?
-Sabes que no, es un vicio.
-Un vicio de mierda que encima te cuesta dinero.
-Bueno, te prometo que solo será este- cogió el mechero y encendió el cigarro, tosiendo al darle la primera calada- ¿Qué tal si después de las uvas nos vamos de fiesta?
-Ya lo había pensado querida, no voy a pasarme la Nochevieja rodeada de viejos. Necesito ver chicos guapos en traje.
-¡Bendita Nochevieja, y benditos trajes!-dijimos las dos a la vez.
Faltaban dos minutos para las doce, cuando las luces de la sala del hotel se apagaron y todos cogimos nuestra copa con las doce uvas.
-Tres... dos....uno... ¡Feliz año!
Corchos de botellas de champán empezaron a saltar por los aires, y la gente gritaba y se felicitaban unos a otros.
-Feliz año papá, feliz año mamá, feliz año Julie- todos nos abrazamos, y pronto mi padre se dio cuenta que nos queríamos ir.
-No os entretenemos más, ahora mismo llamo a Christopher y que os lleve al centro, pasarlo genial y no bebáis mucho- esto lo dijo mirando para Julie, ya que sabía que yo nunca bebía- No tengas prisa por llegar a casa hija, disfruta de la noche.
Las calles estaban llenas de gente de todas las edades, algunos chicos y chicas que por las voces que daban y sus formas de andar ya iban algo borrachos. La limusina paró dos calles más allá de la discoteca a la que siempre solemos ir.
-¿Preparada para la fiesta, baby?- Julie se quitó el abrigo y me guiñó un ojo.
-Preparada para romper la discoteca.
- Él mismo me ha dicho que tengo todo el presupuesto que quiera para comprar un vestido para esta noche, y créeme, pienso dejarle la tarjeta temblando.
Tras probar tres vestidos preciosos, Isabella encontró el perfecto para la ocasión, y no podía ser otro si no que un vestido negro, largo y muy elegante.
-¿Y tú que te vas a poner esta noche?
-Ya sabes que yo no me gustan los vestidos, pero por esta noche haré un esfuerzo, no quiero que todo el mundo se de cuenta que soy la única sin dinero allí, pero de tacones nada, ya te aviso con antelación.
-¿Y qué vas a llevar, los converse con un vestido de noche? De eso nada, ahora mismo te compro un conjunto bonito.
-No lo pienso consentir, sabes que odio que me regalen cosas, y menos si el que paga es tu padre, no quiero que piense que me aprovecho de su dinero.
-Sabes de sobra que a mi padre le da igual, y que no piensa eso. En serio Julie, déjame comprarte algo, solo por esta vez, tómalo como mi regalo de Navidad.
Tras casi una media hora intentando convencer a Julie, Isabella lo consiguió, así que entraron en una de las tiendas favoritas de Isabella, Chanel, y le compró el vestido más bonito de la tienda, rojo pasión con un corte midi y unos zapatos negros.
-Con el dinero que te has gastado hoy para las dos podría reconstruir mi casa entera, ¿lo sabes no?- Julie sujetaba todas las bolsas mientras Isabella llamaba por teléfono al chófer de su padre para que las recogiese en la salida del centro comercial.
-Soy consciente de ello, pero un día es un día.
-Voy a parecer la más ricachona de la fiesta aunque no tenga donde caerme muerta. Que se preparen los ejecutivos esos de tu padre, que llega Julie Laurent, chica de 19, dulce por fuera, salvaje por dentro.
-No seas imbécil tía, la mayoría de los invitados son viejos de 50 o más con sus mujeres.
-Perdone señorita Carter, no recordaba que usted ya tiene suficiente dinero como para no tener que depender de nadie el resto de su vida.
-Qué tonta eres a veces.
Después de casi tres cuartos de hora paradas en el centro de la ciudad en un atasco, la limusina llegó a la calle de Julie.
-A las ocho y media estaremos aquí, espero que estés preparada para esa hora. ¡Adiós Julie!- se despidió Isabella de su amiga, mientras esta entraba en su portal.
-No lo dudes, estaré lista para ti- le guiñó un ojo a su amiga- ¡Disfruta vistiéndote tus mejores galas![...]
-¡Isabella cariño, vamos a llegar tarde, date prisa!
-¡Ya casi estoy mamá, solo un minuto!
Mentira, aún me faltaba terminar de maquillarme y calzarme, pero por mi culpa ya llegábamos un poco tarde a recoger a Julie. Así que me apuré en terminar con el maquillaje para bajar cuanto antes al salón. Una vez puestos los zapatos, recogí la parte baja del vestido para no caer por las escaleras y bajé al salón, donde me esperaban mis padres.
-Estás increíble Isabella, toda una princesa, aunque prefiero no saber cuánto te has gastado en ese vestido.
-Un día es un día papá, tu mismo me lo has dicho.
Pronto apareció Christopher, el chófer de papá, y nos subimos a la limusina. A los pocos minutos llegamos a la calle de Julie, donde ella ya nos esperaba a la puerta de su portal, de brazos cruzados por el frío que hacía. Christopher le abrió la puerta y pronto ya estaba sentada a mi lado.
-No quiero un solo comentario sobre mis pintas-Julie se ponía el cinturón y se cruzaba de brazos.
-Estás preciosa tonta, un poco desentrenada a andar en tacones pero eso es lo menos importante, mientras no te caigas delante de todos los invitados se puede disimular.
-¿Un poco desentrenada? Hasta un pulpo con tacones caminaría mejor que yo.
Tras atravesar casi toda la autopista de la zona, llegamos al 'Hotel Crown', el hotel que había sido elegido para la ocasión por mi padre. Un chico más o menos de nuestra edad nos ayudó a quitarnos los abrigos y dejarlos en el guardarropa, mientras otro nos invitaba a una copa de champán y un aperitivo de caviar.
Mi padre nos presentó a todos los invitados; compañeros de trabajo con sus mujeres, y algún que otro empleado también con su respectiva mujer. Pronto nos sentamos en nuestra mesa, y empezaron a llegar platos de comida.
Como entrantes nos sirvieron bogavante, gambas y más mariscos. De primer plato, Vichyssoise y vieiras rellenas con sopa de pescado, de segundo cazuela de cordero o rape al horno y como postres, mousse de turrón y crema fría de whisky.
Eran las once y media, faltaba media hora para las uvas, y Julie y yo salimos al balcón para tomar un poco el aire.
-Creo que nunca en mi vida había visto tanto marisco fresco junto- Julie comentaba mientras sacaba de su clutch la caja de tabaco.
-Y tú no podías pasar una noche sin fumar, ¿verdad?
-Sabes que no, es un vicio.
-Un vicio de mierda que encima te cuesta dinero.
-Bueno, te prometo que solo será este- cogió el mechero y encendió el cigarro, tosiendo al darle la primera calada- ¿Qué tal si después de las uvas nos vamos de fiesta?
-Ya lo había pensado querida, no voy a pasarme la Nochevieja rodeada de viejos. Necesito ver chicos guapos en traje.
-¡Bendita Nochevieja, y benditos trajes!-dijimos las dos a la vez.
Faltaban dos minutos para las doce, cuando las luces de la sala del hotel se apagaron y todos cogimos nuestra copa con las doce uvas.
-Tres... dos....uno... ¡Feliz año!
Corchos de botellas de champán empezaron a saltar por los aires, y la gente gritaba y se felicitaban unos a otros.
-Feliz año papá, feliz año mamá, feliz año Julie- todos nos abrazamos, y pronto mi padre se dio cuenta que nos queríamos ir.
-No os entretenemos más, ahora mismo llamo a Christopher y que os lleve al centro, pasarlo genial y no bebáis mucho- esto lo dijo mirando para Julie, ya que sabía que yo nunca bebía- No tengas prisa por llegar a casa hija, disfruta de la noche.
Las calles estaban llenas de gente de todas las edades, algunos chicos y chicas que por las voces que daban y sus formas de andar ya iban algo borrachos. La limusina paró dos calles más allá de la discoteca a la que siempre solemos ir.
-¿Preparada para la fiesta, baby?- Julie se quitó el abrigo y me guiñó un ojo.
-Preparada para romper la discoteca.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Prólogo
Isabella Carter es una chica de 19 años que tiene la suerte de tener todo lo que quiere y más. Acostumbrada a que todos los chicos caigan a sus pies. Tiene todo lo que una chica de su edad querría tener; joyas, ropa de alta costura, chófer particular, dinero para comprar el país entero si hiciese falta...
Se podría decir que tiene una vida perfecta, salvo por el hecho de que es una persona egoísta, creída y avariciosa. Utiliza a la gente para lo que necesita, y luego se olvida por completo de su existencia. Desde pequeña siempre ha sido así, y ni su mejor amiga ha podido cambiarla.
Su mejor amiga, Julie, una chica cariñosa, agradable y simple, acostumbrada a tener lo necesario o incluso menos. Su pasión por la música las ha unido, pero eso no evita que tengan muchos roces debido a su diferente forma de pensar y ver la vida.
Dicen que una persona te puede cambiar la vida si es la correcta, o si vuelve tu mundo del revés. Esto siempre ha sido así...¿o no?
Trailer 'LIKE FIRE AND RAIN'
Si alguna de las lectoras de esta novela aún entra en este blog, ¡muchísimas gracias! Sé que abandoné la novela de un día para otro sin dar ninguna explicación, pero os la voy a dar ahora.
En septiembre había empezado primero de bachillerato y me agobié muchísimo. Quería sacar notas muy buenas y no tenía tiempo para escribir la novela. Al final conseguí sacar unas notas muy buenas y por eso he vuelto.
Quiero escribir varios capítulos (aunque no sean publicados) antes de terminar el verano, ya que en septiembre empezaré 2º de Bachillerato y siento que me voy a agobiar muchísimo más que este año. Por eso quiero aprovechar este tiempo para escribir varios capítulos y tenerlos preparados.
Otra cosa que os quería decir es que voy a hacer cambios en la novela, por eso he borrado los capítulos que ya estaban publicados. Pero tranquilas, que la base de la novela no va a cambiar.
Muchísimas gracias a las que sigáis interesadas en mi novela, os lo agradezco de todo corazón
¡Mil besos, corazones!
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